Arte monegasco: viva el cine y las mujeres que fuman

Mick y los chicos

Cuando la mayoría de los grupos actuales no sirven ni para practicar el tiro al plato con sus cds, esto es eterno como el sabor del arroz a la cubana o la primera vez que le bajaste las bragas a aquella chica que te gustaba de verdad. Ellos fueron, son y serán inmortales por siempre jamás. Tú y yo no.

V de Vicentes


Los Vicentes flipándola con la restauración del techo de la catedral de Valencia.

Alejados de todos los modernos que tiene grupos que cantan en inglés y van de guays, ellos cantan en castellano y no van de, son guays.

Los Vicentes, cuya máxima es "más de tres acordes es jazz", está formado en un obvio y molón guiño a Los Ramones por cuatro cafres experimentados y maravillosos: Ferocce Vicente (guitarra), José Cuesta Vicente (bajo), Txoni Vicente (batería) y Roberto El Gato Vicente (voz), cuatro rockeros de verdad con olor a garito mal ventilado, por algo uno de sus hits se llama "Aquí se fuma".


Mare Deueta salve el R'N'R

Su primer disco, de definitivo título "Molar o Morir", acaba de salir y suena más verdad que la muerte de Joey Ramone. Temazos como "Quiero ser dependienta de la Calle Colón", "Mi novia es de la CIA" o el que ya es uno de mis clásicos personales "V de Vicentes" forman parte de su reperterio.

Podéis escucharlos en su myspace. Larga vida a Los Vicentes.


Los Vicentes adorando el brazo incorrupto de su mentor San Vicente Mártir.

CINCO FINALES ACOJONANTES DE LA HISTORIA DEL CINE

Este título para esta entrada no es mío, es una petición/obligación propuesta por Javi (El veredicto de las flores) a varios bloggeros, algunos nos conocemos, otros no.

Martín me rebota la propuesta y allá va mi aportación, todo sea por El Pulgas:

SEVEN


2001, Space Odyssey


El apartamento


Pulp Fiction


Bonnie and Clyde

Facebook en la Segunda Guerra Mundial

Pincha sobre la imagen para contemplarlo en su esplendor.

Antes trabajé en una funeraria



Yo iba en la parte de atrás del taxi. El tipo que iba a volante comenzó a hablar.

-Estoy encantado con este coche.

Silencio.

-Huele a nuevo-dije.
-Sí, lo tengo hace menos de una semana. Va muy bien, pero NINGUNO como el Dodge. Yo hace años, trabajé en una funeraria y llevaba un Dodge Dart, como el que tenía Carrero Blanco…

El tipo hizo una pausa dramática.

-Ese coche era un tanque. Imagínate que un día atropellé a uno tío y no se hizo ni un rasguño.
-¿El tío o el coche?
-No, no, el coche. El tío se me tiró encima, saltó de la acera. Del golpe salió por el capó y cayó de cabeza. Se aplastó el cráneo como un tomate maduro. Así: plaf.

Yo le miraba por el espejo retrovisor.

-Imagínate el numerito. El coche era para los funerales, yo iba a recoger a un fallecido y como iba de vacío, metí al atropellado en el coche y lo llevé al hospital. Pero ya no respiraba. Y me puso todo perdido de sangre.



-Serán…Seis euros con treinta. Y no me des un billete de 20 que no tengo cambio.

Lápiz, papel y tijera

VIDEOGIOCO by Donato Sansone from Enrico Ascoli - Sound Design on Vimeo.

El incidente de los espaguetis


Somos súper machotes. En serio.

Yo iba a sexto de EGB y uno de mis compañeros de pupitre trajo a clase el último disco que se había mercado. En la portada, cuatro tías maquilladas como puertas. Pero no, no eran mujeres. Eran los Motley Crüe, el grupo heavy de laca, colorete y rimel. Pese a aquel glam mal entendido, ellos eran unos auténticos machotes, unos cubre hembras de pro que durante los ochenta tuvieron sexo con más chicas que yo y mis colegas tendremos a lo largo de toda nuestra vida. Y no me vengas de listo, lector: mucho más que tú y tus amiguetes también.

Era 1985 y el grupo estaba en lo más alto. Y las groupies, esas generosas benefactoras del espíritu primigenio del rock, no les faltaban. Durante una de sus giras y cansados de yacer con varias tías al día los miembros de Motley Crüe decidieron apostarse algo: ver quién aguantaba más sin ducharse y, por supuesto, seguir manteniendo sexo con cuántas más, mejor.

Los días pasaron y la gira continuaba. Más de dos días sin ducharse puede llevar a algún olor desagradable, pero dos semanas seguro que tiran para atrás a cualquier hombre civilizado o a cualquier ninfómana. Así, catorce días tras el inicio de la apuesta, una de las groupies se encerraba con el batería de la banda en su camerino. La chica acababa de cenar espaguetis. Él sonrió mientras ella se arrodillaba y comenzaba a bajarle la cremallera. A la chica le vino una arcada y el resto de la historia la hizo famosa Gun’s and Roses en un disco más bien regular:

Excuse me? Lo siento pero no



Copio y pego la invitación que me ha llegado del antro para mongo modernos “Excuse-me”; no tengo nada contra el acusado, un tal G-KAHN, y más de una vez he acabado la noche haciendo el hostia por las pistas de ese garito –y ellas saben que volveré, sí- pero el tipet que ha redactado la invitación tiene una oblea eclesiástica importante.

Así que me remango, me quito el reloj y empiezan las hostias. Mis comentarios van entre paréntesis (y si a alguien le molesta ya sabe: Excuse-me).

Allá voy:

G-KAHN (deduzco una mezcla entre Gi-Joe y Gen Gis Khan) atesora como principales cualidades su infinito bagaje musical (pinchando temas ajenos y sin componer nada en su puta vida) y la elegancia que transmite desde la cabina (claro, pincha vestido de chaqué).

Estas características simbolizan su profundo interés por la investigación musical (es experto desde las trompetas de Jericó a nuestros días) y le permiten afrontar eclécticos sets que pueden progresar en diferentes direcciones sonoras. (O sea, que al final pincha lo que le sale de la polla).

Su calidad como artista es algo que ha estado intrínsecamente ligado a su persona desde sus comienzos (no, si de nano ya era muy buen chaval) despertando además, interés a los responsables de numerosos festivales y eventos a la hora de contar con sus servicios (con él van siempre los mejores dealers).

Esta capacidad camaleónica (¡coño! ¡Como Bowie!) que presenta como dj viene reforzada por su técnica a la hora de mezclar (farlopa con heroína, pastis con Nestea, porros con chuches, ajos puerros con cebollinos) lo que le convierte en un artista completo (a la altura de Da Vinci, Miguel Ángel o Ricardo Bofill Jr).

Tu hermana la mayor



Te vi por primera vez en un restaurante pijo de Cánovas, la zona rancia, cuadriculada y eminentemente bien de Valencia; pero resaltabas entre tanto gris, entre los polos de marca y las sonrisas de dentista. Morena, pequeña y proporcionada. Guapa y limpia.

Hace un par de días me encontré con tu hermana mayor en una fiesta de gente bien. Sabía que era tu hermana mayor porque además de ser una fotocopia espigada de ti, tenía la misma mirada de colegio de pago y la seguridad que desprenden las guapas que se saben guapas.

Me acerqué a ella con la idiota valentía que dota el alcohol a los débiles.

-Oye, perdona, ¿tú eres la hermana de...?
-Sí, y tú, ¿quién eres?

Me presenté. Tras ello, y con la imprudencia que mueven todos mis actos, entré a bocajarro.

-Me gusta tu hermana pequeña, me la tienes que presentar.

Tu hermana mayor me miró divertida y sonrió.

-¿No crees que vas un poco a saco?
-Forma parte de mi encanto.

Tu hermana soltó una risita educada.

-Ya...y tú...¿de qué trabajas?
-Eh...soy guionista, realizador, un poco de todo.
-¿Pero eres un friki que va por ahí haciendo cosas o tienes trabajo fijo?

Recordé como en menos de quince días comenzaba a cobrar el paro.

-No, no, tengo curro fijo. Contratado.
-Ah, vale.

Primera fase superada.

-Y ¿Cuánto ganas?

Me quedé parado. Dije mucho más de lo que pone en mi nómina.

-Vale...y...¿te drogas? Porque tienes pinta...
-No, que va. De vez en cuando algún porrete, pero nada más.
-¿Seguro?

Mentí.

-Seguro.
-Vale...y...¿tienes piso?
-Claro, por Juan LLorens. Es pequeñito y tal...
-¿Pero es tuyo o alquilado?
-Mío, mío.
-Ah...

Tu hermana mayor me lanzó una mirada de escáner a 300 píxeles por pulgada. Después de procesar los datos, algo interno le dio el "ok" y me sonrió.

-Vale. Pues, a lo mejor, te la presento.
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