"Cinespañol" para...¿junio?


¿Y aquí quién enciende las luces? Porque esa mierda de enchufe da calambrazo de fijo...Blas, ¿estás por ahí?

Ya sabéis que tengo de todo menos pasta y palabra. Dije que "Cinespañol" se estrenaría en febrero, sí. Y así estamos, con la primavera avanzando a pasos de Camper y miles de mails de productores de California y sms de bellas dalias reclámandome su estreno. De hecho hace meses que el corto está acabado, pero cuando mi colega Álex de Hampa Studio vio una copia de trabajo, le gustó tanto -para mi sorpresa- que me dijo que le hacían falta unos títulos de crédito "a la altura". Yo, que soy fácil de convencer y más cuando me dicen cosas debutis, dije que guay, que tenía razón y le pedí a él que me los hiciera. Alex, probablemente la persona más talentosa y trabajadora que conozco en persona, se puso al tall y aquí están algunos de los fondos. Entre los dos, ideamos un guión para los créditos que fuera en el tono cafre y terrorista que ya tiene el corto. Aunque aún queda mucho curro, creo que van a quedar de puta madre. Incluso mejor que el propio corto. Y ese es mi miedo.

El resultado de esta incierta suma se verá en junio.


Este es el entorno natural de cualquier productor de cinespañol.

Puerto Rico does it better


Dedicado a Enrique Ramal, mi enlace en el Caribe

A veces, casi siempre, a no ser que seas Leónidas, la cercanía con la muerte acojona. Nadie está preparado y menos cuando la guadaña llega sin avisar, dejando cuerpos jóvenes y quizá no tan bellos, pero siempre arrancados de este planeta demasiado pronto.

Quizá por vivir en el borde del filo, la última moda en Puerto Rico entre la gente de mal vivir -como la vida del que suscribe esto pero sin pistolas- es comunicar a sus familiares, por si llega la guadaña, como quieren su velatorio. Y no les interesa los ataúdes, ni aunque tengan la forma del escudo del Barça.

El precursor de todo fue este joven. Obviamente, su corazón ya no palpita hace bastantes horas.



Bajo el acertado nombre de "El muerto Parao" se esconde este último desafío a la muerte. El recién finado permanece digno hasta el último momento, allí, haciendo lo que mejor sabía hacer, sujetando una esquina.


¡Miradlo! ¡¡Parece que está vivo, a punto de derrapar con su caballo de acero!!

El de aquí arriba tampoco tiene pérdida. Ni pulso. Deduzco que era un reputado motero, veamos el parte de su muerte: "Morales Colón, apodado “El Matatán”, fue asesinado a tiros el jueves, en la calle 11 de la avenida Rexach en Barrio Obrero, mientras conversaba con una adolescente que resultó herida en una pierna. " Obviamente pidió a sus familiares que lo velaran en su mejor motarra, para vacilar a la muerte de centímetros cúbicos, un último "fuck you" pese a estar finito. El atrezo de la escena acaba de rematarlo todo. La columna de la Semana Romana del Leroy Merlin con lámpara rosa, el suelo de váter y el pitón agarrado a la columna (a ver si va a arrancar) completan esta naturaleza muerta y urbana de culto.

Yo quiero una.

Hijos del trueno

Anoche flipamos con este conciertaco de Dirty Sweet. Alguna alma caritativa lo grabó y en menos de 24 horas podemos electrificarnos de nuevo con este trallazo de roucanroul de riffs cortantes como cuchillos. Y el cantante es un tremendo front-man, una mezcla entre Iggy Pop, el pavo de los Red Hot y mi colega Miguelito. Son debutis, que diría aquél.

Portero y peluquero

Classe, dignitat i un parell d'ous

Declaraciones Román de la Calle - MuVIM from gràffica on Vimeo.



Més informació ací.

Balada triste a mis putas lupas



Eran como una novia fea que me acompañaba desde los 12 años, un cranco del que no me pude librar hasta ayer: la miopía heredada de mi padre, 2'75 dioptrías en cada ojo, una imperfección donada gratis, sin escritura ni impuestos de sucesión ni nada.

Ayer las exterminé gracias a un rayo láser similar al de la Estrella de la Muerte, capaz de fundirse un quasar en un plis plas. La operación fue rápida pero la sensación de que te vaya el explotar el ojo por dentro (aunque sea por 3 segundos) acojona. Salí del quirófano con las piernas temblando, andando como José Feliciano, con gafas de sol y acompañado del brazo por una enfermera.

LLevaba mis gafas en la mano. Ya no valían para nada. Pero las había llevado conmigo más de dos años. Las compré en una promoción de esas de dos por una y me quedé con ellas indefinidamente, las otras las tengo aún en un cajón, nuevas. Se me rompió una patilla estando en Madagascar y al no haber ópticas a 600 kilómetros, me la pegué con un cutre pegamento patrio y así se quedaron, como forjadas al hierro pero sin posibilidad de plegarse.

Eran negras, de pasta (cómo no), y la parte interior de toda la gafa era de otro color, azul cielo. A la salida del quirófano había una caja de metacrilato de una ong que recogía las gafas para llevarlas al tercer mundo. La enfermera me lo comentó y yo, animado y feliz porque empeza a ver de puta madre, dejé caer mis lupas con despreocupación en aquella pecera, repleta de las herencias abandonadas de otros.



Y ahora, aunque comienzo a ver perfecto a un 80% y subiendo, las echo en falta. Y eso que he perdido muchos pares. Pero éste era el úlimo.

Rostocopia afrancesada

Grande, guapa, ronca y descalza.

La sombra de la luz


Battiato también fue modernuqui, como tú.

En 1992, pocos meses antes de la invasión yanqui, el genio de Catania ofreció un recital en Bagdag. Cantó la primera canción en árabe, una versión de la mítica, críptica y mística (cómo molan las esdrújulas) "La sombra de la luz".

Y por si fuera poco, además canta sentado, con barba de gobernador de Libia y sobre una catifa persa.

No se puede ser más grande.



Defiéndeme de las fuerzas contrarias,
en el sueño nocturno cuando no soy consciente,
cuando mi camino se hace incierto.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.

Devuélveme a las zonas más altas,
a uno de tus reinos de calma.
Es tiempo de escapar de estos ciclos de vidas.
Y no me dejes nunca más,
no me dejes nunca más.

Por qué los gozos del màs profundo afecto
o del anhelo más sutil de pulso
sólo son la sombra de la luz?

Recuérdame lo infeliz que me siento
lejos de todas tus leyes.
¿Cómo no malgastar el tiempo que me queda?
Y no me dejes nunca màs,
no me dejes nunca màs.

¿Por qué la paz de ciertos monasterios
o la armonìa vibrante de todos mis sentidos
sólo son la sombra de la luz?

Tonico cumple 100 años



Hoy mi iaio Tonico Pérez Sancho, fabricante de sombreros, vecino de la Calle Turia (Valencia), casado con Dolores y padre de tres infantes (entre elos mi madre) y miembro de la Sociedad El Micalet desde 1943, hubiera cumplido cien años.

Aunque hace tiempo que murió todavía echo en falta los domingos con sus magistrales paellas (lo único que sabía cocinar), su color de ojos azul intenso, su mítica y proverbial mala hostia, su voz profunda y su machismo a carta cabal, de esos de la Old School que más que repugnar, a mí me hacía mucha gracia; por desfasado, incoherente y cafre. Y que me perdone Bibiana Aído.

Aún le recuerdo en verano, con la ventana de su casa que daba al Jardín Botánico abierta del todo, buscando la brisa filtrada por las palmeras, vestido con el piyama estival. En esos últimos meses, me gorroneaba cigarrillos cada vez que iba a visitarlo. Y yo se los daba feliz. Cualquier médico hubiera visto aquello incorrecto. Yo no. Además, disfrutaba viéndole fumar esos últimos pitis, mientras comenzaba a contarme algo de su infancia o de la Guerra salpicado con leves fogonazos de simpática demencia senil, y siempre comenzando todas aquellas historias por su mítica coletilla: "Yo te diré...".

Sé que si por él fuera, todo el mundo debería ir en traje. Por ello, sé que le gustará este regalo. Aunque les falte el sombrero:



Feliz cumpleaños iaio.
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